Caracolas de pasta en salsa cremosa de tomate (sin nata)

El otro día me hice este estupendo plato de pasta con una salsa de tomate super cremosa y super rica. Normalmente, para conseguir una textura cremosa, es necesario usar nata líquida, pero me las he ingeniado para no hacerlo y la verdad es que no puedo estar más contenta con el resultado.

Si queréis saber cómo se hace, seguid leyendo.

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Ingredientes (para 2 personas):

  • 160g de pasta con forma de caracolas (debe ser pasta de grano duro, en ningún caso usaremos pasta fresca)
  • 1/2 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 4 o 5 tomates secos en aceite
  • 10 cucharadas de tomate natural triturado
  • 1/2 vaso de vino tinto
  • 1 vaso y 1/2 de agua o caldo
  • 2 yemas de huevo
  • 1 cdta de mantequilla
  • 1 cda colmada de parmesano rallado (opcional)
  • Albahaca fresca picada
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Elaboración:

En este caso, y que me perdonen los italianos, no vamos a hacer la pasta a parte, sino que la haremos en la misma olla junto con la salsa. Empezamos haciendo un sofrito de tomate. Calentamos la mantequilla junto con un chorrito de aceite de oliva y pochamos la cebolla con el ajo. Añadimos el tomate seco picado y rehogamos un minuto. Cuando se hayan liberado los aromas del tomate seco, agregamos el tomate triturado y dejamos cocinar a fuego medio hasta que se reduzca, quedando una salsa espesa. Salpimentamos.

Agregamos el vino tinto y la albahaca, y esperamos a que se evapore el alcohol. En este punto es cuando añadiremos las caracolas. Las salteamos unos minutos o hasta que tomen un color rojizo tostado y por último, bañamos con el caldo. La pasta debe quedar cubierta por el líquido, si no es así, agregamos más. Dejamos cocer a fuego medio durante 15 minutos, contando desde que empiece a hervir. No olvidéis remover de vez en cuando para que no se pegue.

Tendremos preparado más caldo o agua caliente por si necesitamos añadir más (si vemos que se va a quedar sin líquido antes de finalizar la cocción, por ejemplo). Recordad que si añadimos el líquido, éste debe estar también hirviendo, de lo contrario cortaremos la cocción.

Una vez pasados los 15 minutos, removemos y dejamos que el caldo que quede se evapore casi por completo. Retiramos del fuego y esperamos a que temple. Ahora es el momento de añadir la yema de huevo y de forma opcional, el parmesano rallado (si lo preferís, podéis reservarlo para espolvorear la pasta, aunque si lo mezcláis cuando todavía está en la olla, quedará mucho más cremoso). Removemos enérgicamente y servimos de inmediato.

¡Listo!

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