Caracolas de pasta en salsa cremosa de tomate (sin nata)

El otro día me hice este estupendo plato de pasta con una salsa de tomate super cremosa y super rica. Normalmente, para conseguir una textura cremosa, es necesario usar nata líquida, pero me las he ingeniado para no hacerlo y la verdad es que no puedo estar más contenta con el resultado.

Si queréis saber cómo se hace, seguid leyendo.

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Cogollos a la plancha con ajo, tomate seco y vinagreta de mostaza y miel

Hace unos días subí a mi Instagram una foto de la cena y os prometí que subiría la receta al blog. Lo cierto es que se me había olvidado, pero mejor tarde que nunca, ¿No?

Si queréis saber cómo hacer estos ricos y saludables cogollos a la plancha con ajo, tomate seco y vinagreta de mostaza y miel, seguid leyendo.

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Pasta con espinacas, alcachofas y tomates secos

Hoy tenemos una receta de pasta con verduras (¡Bien!). Siempre que hago pasta me decanto por salsas cuyo ingrediente principal es el tomate y hoy no iba a ser menos. Sin embargo, he querido variar un poco más el contenido y por eso os traigo esta receta de pasta con espinacas, alcachofas y tomates secos.

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Risotto de langostinos y tomates secos

Hoy os traigo otra receta inspirada en una receta de la web Directo al Paladar. Esta vez se trata de un risotto de langostinos y tomates secos que está riquísimo, aunque no es una receta totalmente saludable, pues lleva una cantidad considerable de mantequilla.

En cuanto al arroz ideal para este tipo de preparación, sería uno de la variedad arborio o carnaroli, ambos provenientes de Italia. Pero si os resulta difícil de encontrar, podéis usar tranquilamente un arroz para sushi. Es el sustituto ideal del arroz arborio o carnaroli, pues estos tres tipos de arroz pertenecen a una variedad de arroz conocida como japónica, que se caracteriza por ser un arroz de grano corto y presentar una cantidad alta de almidón, ideal para preparar un risotto.

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Ingredientes (para 2 personas):

  • 180g de arroz arborio, carnaroli o arroz para sushi
  • 10 langostinos
  • 8 tomates secos en aceite
  • 750ml de agua
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 cdta + 1 nuez de mantequilla
  • 30g de queso parmesano
  • Un chorrito de vino tinto
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración:

Primero preparamos el caldo de langostinos. Para ello, pelamos los langostinos y sofreímos las cáscaras en una olla con un poco de aceite de oliva.  Con ayuda de una paleta, vamos golpeando las cabezas de los langostinos para que suelten todo el jugo posible. Cuando las cabezas estén anaranjadas, echamos el vino tinto y esperamos a que se evapore el alcohol. Añadimos entonces el agua, salamos y dejamos a fuego medio-bajo mientras preparamos el sofrito.

En una sartén honda o una olla, ponemos a calentar un poco de aceite junto con la cdta de mantequilla. Añadimos la cebolla picada junto con el ajo, también picado. Cuando comience a transparentar la cebolla, añadimos el arroz y removemos un par de minutos.

Colamos el caldo y lo mantenemos a fuego medio-bajo mientras lo incorporamos, cacito a cacito, al arroz. Es muy importante que removamos constantemente el arroz y que siempre tenga el caldo justo, pues eso hará que se libere el almidón que contiene el arroz y nos quede un risotto cremoso. En total, debemos estar unos 20 minutos repitiendo la operación: añadir un cazo de caldo y remover.

Cuando queden 10 minutos, añadimos los tomates secos (si son tomates secos deshidratados, los añadiremos 5 minutos antes) y los langostinos. Seguimos añadiendo el caldo y removiendo con normalidad hasta finalizar la cocción. Pasados los 20 minutos, apagamos el fuego, agregamos la nuez de mantequilla y el parmesano. Removemos hasta que la mantequilla y el parmesano se hayan fundido con el arroz y servimos.

¡Listo!

Lomos de lubina a la sal con estragón y tomillo

¡Hola a todos/as!

Hoy hemos comido estos lomos de lubina a sal que están de rechupete. Con esta técnica conseguiréis un sabor delicioso y el pescado no os quedará nada seco. Además los he acompañado con una ensalada muy parecida a la que os presenté el otro día. Se trata de una ensalada de canónigos y rúcula con vinagreta de tomates secos. No voy a explicar cómo se hace la ensalada, pues creo que es innecesario, pero sí os diré qué ingredientes lleva.

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Ingredientes (para 2 personas):

Para los lomos de lubina a la sal

  • 350g de lubina (sólo los lomos)
  • 700g de sal gorda o sal especial para hornear
  • 1 clara de huevo
  • 1 cda de tomillo
  • 1 cda de estragon
  • Unas gotas de zumo de limón
  • Aceite de oliva
  • Pimienta negra

Para la ensalada con vinagreta de tomates secos

  • Mezcla de brotes (yo he usado canónigos y rúcula)
  • 3 tomates secos en conserva bien escurridos y picados
  • Varios dados de queso feta o queso fresco
  • Un buen puñado de piñones
  • Medio tomate grande picadito
  • 2 cdas de aceite de oliva
  • 1 cda de vinagre de vino blanco
  • Sal
  • Pimienta negra

Elaboración:

Comenzamos lavando los lomos de lubina bajo el agua y limpiándolos bien si no lo han hecho ya en la pescadería. Para hacer los lomos de lubina a la sal es preferible que no les quitemos las escamas, pues éstas protegerán y conservarán mejor el sabor del pescado.

En mi caso los lomos venían limpios y sin escamas, así que sólo he tenido que lavarlos bajo el grifo. A continuación, forramos los lomos con papel de aluminio, cubriendo sólo la parte que no tiene piel:

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Si no hacemos esto, la sal en contacto directo con el pescado hará que se seque en exceso, lo cuál no queremos que ocurra. Colocamos los lomos en una fuente apta para horno, con la piel hacia arriba.

Ahora vamos a preparar la sal. Mezclamos en un bol la sal con el estragón y el tomillo. Añadimos la clara de huevo y removemos muy bien con las manos. Cubrimos los lomos de lubina con la mezcla, apretando bien.

Horneamos a 190º durante 30 minutos. Pasado ese tiempo, rompemos la costra de sal y sacamos los lomos con cuidado de que no se rompan. Retiramos la sal que queda adherida a la piel con ayuda de un pincel de silicona. Disponemos en un plato, junto con la ensalada, y rematamos los lomos de lubina con un chorrito de aceite de oliva, unas gotas de zumo de limón y pimienta negra recién molida.

¡Listo!